noche

A veces me da miedo todo. El miedo me paraliza y no me deja pensar. Y cuando no pienso la ansiedad residente asume el mando, siempre tan segura de sí misma, del futuro.

Evado el miedo tomando distancia de mí mismo y de mi vida. Me fundo en el trabajo, en las labores pequeñas, en la soledad concurrida. Procuro desvanecerme. Me excluyo. Así me protejo.

No funciona. Cada cierto tiempo me detengo y miro lo que soy y vuelve el miedo. Nunca está muy lejos.

Hace unos días tuve un momento de claridad. Descubrí algo sobre mí mismo que había ignorado. Es simple, la verdad. Necesito estar presente y sentir. Necesito que me vean. Quiero explorar lo que significa. Quiero entenderlo mejor. No puedo permitir que el miedo se interponga. Queda poco tiempo.