media-mañana

Llueve en la ciudad esta mañana de abril. El tiempo es elástico. A la vez compacto si no puramente discreto, finito, y contínuo simultáneamente, no siempre en configuraciones que puedan ser dispuestas de manera lineal.

En ocasiones es difícil entender qué es lo que pasa ni por qué. Quiero no creer que es una renuncia a reconocer responsabilidad en mis propias decisiones. Pero tal vez sí es un reconocimiento de que estoy haciendo algo que escapa a mi control en muchas formas a la vez; algo que me avienta hacia un lugar (un momento, tal vez largo) de incertidumbre. Con frecuencia me precio de perseguir esa sensación, pero usualmente la experimento dentro de espacios acotados. Entiendo que hay un costo siempre, al menos potencial, al saltar en territorios desconocidos. Pero en esta ocasión por la razón que sea siento una responsabilidad personal con esta determinación. Incluso cuando tiene costos evidentes. Es una sensación extraña. No es mi modo de operar de fábrica. Estoy a la vez valiente, triste y aterrado con mi súbita valentía.