noche

A veces siento que debería escribir más sobre asuntos técnicos acá. Al fin y al cabo es lo que hago y lo que me da vueltas en la cabeza cada día. En realidad el espacio está dividido, al menos en lo que corresponde al trabajo, entre problemas técnicos, la mayoría relacionados por estos días a la medición de la velocidad de generación y carga de páginas web y los factores que afectan/determinan esta velocidad (cada vez pienso más en los componentes subyascentes de una página web que sirve de tienda y en cómo se podrían administrar y controlar para que se pueda garantizar libertad creativa sin sacrificar cierto nivel de limpieza que garantice calidad y velocidad entre otras cosas), y los problemas organizacionales naturales de estar empresas de tecnología suficientemente grandes. Los primeros son agradables y más que nada entretenidos. Los segundos son difíciles y retadores, aunque a veces me afecten más de lo que preferiría. Con el cambio de equipo los primeros son más comunes que los segundos, pero los segundos nunca se van del todo. Algo en lo que he pensado mucho es en cómo articular una crítica hacia la forma como alguien actúa de tal forma que sea atendida y no sea tomada como una agresión. Este año he tomado la costumbre de forzarme a tener conversaciones de ese estilo regularmente. Tanto para ofrecer esos comentarios como para recibirlos. Todavía soy bastante malo, pero incluso siendo malo creo que siempre se gana algo con eso. Me parece también bueno porque aclara y mantiene en perspectiva las relaciones que se construyen en el trabajo, que pueden ser muy buenas y edificantes sin que se requiera que sean una amistad. Esa diferencia a veces es importante.

noche

Todo el mundo anda muy pendiente de unas elecciones. Terminaron ayer pero hoy siguen contando. Hasta donde puedo ver son buenas noticias, aunque tal vez no lo sean. Con estas cosas nunca se sabe.

El trabajo me distrae. No es malo eso. Hay mucho por hacer y mucho por aprender. Me gusta leer documentos técnicos y entender qué está pasando. Dejar preguntas. Despejar caminos. En eso se me va el día. Cuando menos me doy cuenta ya han pasado cinco o seis horas y la hija está de vuelta en la casa tras su día de colegio. Todavía deja que la abrace cuando nos despedimos a la entrada. Espero que todavía pueda hacerlo un par de años más antes de que se vuelva repudiable. Me aterra volverme el objeto de su repudio aunque acepto que alguna vez será así. Parte del proceso.

crepúsculo

Cambió la hora. Esta vez para bien. Aunque se disfruta poco, la verdad. Lo que en realidad pasa es que me levanto más temprano todavía. Lo que no está mal pero pierde esa ventaja.

Estoy aprendiendo a usar una máquina de ritmos que compré. Me distrae y me ayuda a desconectarme del trabajo. Me gusta jugar a hacer ruido. Creo que eso siempre me ha gustado.

Con el cambio de hora venía hasta hace poco esa época para mí molesta cuando salía de la oficina al borde de la oscuridad y llegaba a la casa de noche. Ahora que por razones que no vienen al caso trabajo desde la casa no tendré ese problema. Todo es ganancia esta vez.

noche

Somewhere someone is traveling furiously toward you,
At incredible speed, traveling day and night,
Through blizzards and desert heat, across torrents, through narrow passes.
But will he know where to find you,
Recognize you when he sees you,
Give you the thing he has for you?

Hardly anything grows here,
Yet the granaries are bursting with meal,
The sacks of meal piled to the rafters.
The streams run with sweetness, fattening fish;
Birds darken the sky. Is it enough
That the dish of milk is set out at night,
That we think of him sometimes,
Sometimes and always, with mixed feelings?

(J. Ashbery, At North Farm)

crepúsculo

No me acuerdo cuál era el tema de hoy así que improvisaré. La hija lleva una camisa de Mafalda que le queda bien y se siente apropiada dado el reciente deceso de Quino. Yo me puse una gabardina que hace muchos años no llevaba no sé bien por qué. Creo que me había dejado de quedar debido al aumento de peso. En el colegio ya llevamos un mes. Mucho más de lo que supuse que duraríamos en regresar al aislamiento. Ahora creo que vamos a continuar así de ahora en adelante, aunque es posible que muchos negocios tengan que cerrar. Varias conocidas ya han tenido que ir a llevar sus hijas al examen. Por fortuna ninguno ha resultado positiva. Ayer nosotras fuimos a ponernos la vacuna contra la influenza. El brazo todavía me duele. Ya casi es miércoles, pienso, y con eso el dolor merma.

mañana

Esta mañana Björk al desayuno y anoche, antes de dormir, la frase del mujer de negro al cierre de la Sapphire and Steel: “This place, you see, this place is nowhere, and is forever.” Y sí.

El domingo fue gris y frío. Y hoy amanece en llovizna. Vamos a vacunarnos contra la influenza esta mañana. Revisé mi horario y tengo dos entrevistas programadas esta semana. A ver cómo resultan. Ya se siente como si el año fuera a terminar. Quiero comprar una máquina para hacer ravioli de navidad. Y hacer unos de alcachofa para año nuevo.

media mañana

Soñé mi sueño recurrente en el que puedo volar, o al menos caer despacio y planear, si muevo mis brazos adecuadamente. Se siente delicioso. Es algo que sueño con frecuencia desde que era niño. Anoche el sueño incluía, esta era su novedad, una conversación donde alguien presenciaba el prodigio y se sorprendía de que pudiera hacerlo, a lo que yo respondía explicando que era algo que hacía desde niño, no recordaba cómo lo había aprendido, y no estaba seguro de que fuera generalizable, por lo que no recomendaba que lo intentaran. Podría ser peligroso.

media mañana

No dormí muy bien la semana pasada. Tenía una inquietud adentro. No sabía bien cómo expresarla pero la sentía ahí, una incomodidad recurrente que se intensificaba al intentar descansar, cuando quiero callar el pensamiento. Las sesiones de remo, que por descuido he reducido, me ayudaron a salir de ahí. No puedo abandonarlas. Perdí el impulso hace semanas. Algunos estados mentales son una celda llena de ecos. O tal vez soy muy sensible, no sé. Necesito disciplinar la atención e impedirle que caiga en obsesiones. Creo que ese siempre ha sido mi problema. De ahí caen todos los demás. Las rutinas son mi coraza.

mañana

Cada vez todo más igual y gris, indiscernible del trasfondo. Los días apenas pasan, solo se arrastran mientras resisto la tentación de ir al sofá y cerrar los ojos otra vez. Descansar el cuello, que a veces duele. Aprecio ahora más los cambios recientes en el trabajo. Aunque también me siento más indiferente en general, menos dispuesto al esfuerzo. Tal vez es algo bueno, menos tensiones. Estamos en el momento de los mejores colores afuera. Y el aire frío huele bien. Quiero otras formas de salir. No sé qué convenga más. Ahora practico el piano con la hija. Me gustan esos ejercicios de repetición minuciosa y coordinación física. No pensé que sería capaz. Creo que verla aprender me ha enseñado a ver la música distinto. Puedo leer partituras con cierta fluidez. Y el piano resuena adentro. Es reconfortante.

madrugada

A veces encuentro fotos de gente que hace mucho no veo y me pregunto cómo me veré yo así a lo lejos, qué seré cuando vivo en el pasado distante, en especial cuando alguna vez fui parte del presente intenso. En esas fotos las veo a ellas pero también me siento cambiar de un golpe, como si al constatar los efectos del tiempo de paso fuera transformado. Las veo y alcanzo a recuperar filamentos de sus voces, algunos gestos, puedo verlas moverse, prepararse para que alguien las capture, cortes bruscos. Nadie piensa en medio de eso si será reconocida, si será ella misma todavía y por cuánto tiempo más. Tampoco piensan qué queda de lo que eran. Cada cual se siente siempre entera, plenamente condensada en el momento. Desde lejos somos menos nuestras, claro. En mentes ajenas viajamos ida y vuelta entre la resonancia y el colapso hasta que solo somos eco. Nunca del todo completas.