2020-03-30
De tarde la bicicleta rinde más. El viaje hacia el trabajo es lento,
meditado; recorro mentalmente las tareas del día e imagino conversaciones
que debo tener, las proceso antes de que pasen porque me atormenta no
tener palabras cuando las requiera. El viaje de regreso en cambio es
decidido, a veces incluso más apurado y temerario de lo que convendría
considerando todos mis miedos. Me impulsa la promesa de las voces en la
casa, sus ruidos, sus historias, verlas reírse, sentirlas cerca, ser
compañía. Es el lugar donde siempre quisiera estar.
2020-03-29
El sol pega pero no quema. En la playa no hay restos de moluscos y el olor
a pantano me confunde. Espero todavía el sabor a sal. Un domingo recién
llegadas, a finales de noviembre de 2014, caminamos hasta el final. Hacía
un frío espantoso que quemaba la cara y hielo entre las piedras; dolía
respirar. Asocio esa sensación con mis llegadas a Bogotá de vacaciones
cuando era pequeño. Apenas me bajaba del avión en El Dorado aspiraba el
aire frío (nunca tanto como acá, pero ártico en comparación al de
Montería) y lo dejaba arder en la garganta, bajar a los pulmones
y atibiarse. Así sabía que estaba de vuelta en la montaña.
2020-03-29
Mi abuela nos levanta. No hay necesidad de baño. Nos ponemos los
pantalones y las botas y comemos algo rápido, un huevo, un jugo, y de un
salto al carro que huele a naranja madura y tierra, donde aunque no
dormirmos caemos en un sopor mientras subimos a la montaña y nos hundimos
en la niebla y el mareo. Pronto empezamos a bajar, hay música, mi abuela
reza, y estamos en la plaza de mercado, cargamos bolsas hasta el carro,
y después en la casa vieja, donde comemos morcilla, longaniza, pasteles de
arracacha. Al fondo suena mansa la quebrada. Dan ganas de nunca despertar.
2020-03-28
En enero me corté una uña del pie a las malas y terminé con una infección
que, por descuido, me dejó sin uña del dedo junto al pulgar y con una
cojera que duró más de un mes, con curaciones diarias (algunas recurriendo
a agujas esterilizadas) y más adelante antibióticos para controlar. Ahora
estoy ya repuesto, pero la uña no ha regresado del todo. Pensaba que
crecería una placa nueva, sólida, pero en lugar de eso avanza a capas
delgadas y chuecas que se van acumulando como pueden, a escalones, sin
mucho orden. Al menos ya no duele, menos mal.
2020-03-28
Cada vez que vamos busco el mismo rincón. Nos detenemos, descansamos,
y tomo fotos de los árboles parcialmente bajo el agua y los grandes pájaros en sus
ramas. Pienso que tal vez algún día podría reconocerlos desde la
distancia, saber con certeza que alguna vez los vi. Por lo pronto me basta
con sentir que están ahí, que vienen de algún lugar distante y el lago
siempre los espera.